Los países miembros de
“Qué pasa ahora con las culturas populares, o son asumidas como pseudofolclor, -su raíz autentica le es extirpada- o son sencillamente ignoradas por los grandes mecanismos de reproducción del arte”. Uno de los temas más complicados es la distribución, copada por los circuitos de la industria hegemónica. “Tu puedes de un modo relativamente barato producir una película pero nadie se entera que la hiciste”, comentó Prieto.
El ALBA hará énfasis en la distribución del libro, del cine, de la artesanía, de las artes plásticas en general, buscando consolidar circuitos alternativos que influyan en gustos y jerarquías culturales de la gente.
“Lo importante es jerarquizar esas culturas populares, que la gente se descolonice en términos culturales, y apoyar esos núcleos de resistencia cultural en nuestros países, no inventar cosas donde ya hay algo válido”.
El funcionario aseguró que toda la experiencia cubana estará a disposición del proyecto,
Pondríam






