(ABI).- El primer presidente indígena boliviano Evo Morales Ayma condenó que en pleno siglo 21 el racismo se mantenga incólume en este país, donde al menos el 62 por ciento de los nueve millones de habitantes tiene raíces indígenas aymara, quechua y tupiguaraní.
La discriminación racial se puso de manifiesto en la ciudad de Sucre, durante el desarrollo de la Asamblea Constituyente a fines del año pasado, contra asambleístas del occidente del país y la propia presidenta del magno cónclave Silvia Lazarte, quienes fueron agredidaos física y verbalmente por parte de grupos opositores.
Durante su informe a la Nación en el Congreso, Morales lamentó esas agresiones y otras en regiones diversas como Santa Cruz y Cochabamba, donde también afloró el racismo. "Cara de llama", "el que no salta es llama", "india cochina", "colla de mierda", "cruce de llama con adobe", "cholas ignorantes", "aquí matamos collas, no perros" y otros epítetos peyorativos gritaron grupos racistas, sin darse cuenta que muchos de ellos compartían los rasgos de los habitantes indígenas de este país andino-amazónico.
Evo aseguró que el racismo fue cultivado desde los albores de la República, como herencia de la colonia, que sometió a los indígenas a una espantosa explotación, pobreza y marginación social. Producto de esta situación política, vigente en los grupos de elite que hoy se empeñan en preservar sus privilegios, al menos dos millones de bolivianos trabajan cinco millones de hectáreas, mientas que sólo 100 familias de grandes potentados son dueñas de unas 25 millones de hectáreas.
Según el último Censo de Población y Vivienda de 2001, el 62 por ciento de la población total de Bolivia se auto reconoce como indígena y de sectores populares del país. Hoy esta masa humana busca su incorporación activa a la vida política, desde sus comunidades, juntas vecinales y regiones de origen.
Sin embargo, esa forma de reconocimiento político no contribuyó a generar espacios reales de democracia intercultural y convivencia en el respeto y la tolerancia, y la apuesta de ellos es la nueva Constitución Política del Estado, que proclama a Bolivia como un Estado plurinacional.
El Jefe de Estado aseguró a los legisladores presentes en el hemiciclo que revisando la historia "hemos constatado que los conquistadores (españoles) consideraban que los indígenas no eran seres humanos, por los que se podía robar sus bienes, esclavizarlos y matarlos". Morales leyó los pensamientos de personalidades bolivianas del pasado que incentivaron el racismo, como el escritor cruceño René Gabriel Moreno, quien sostenía que el indio es una "calamidad arcaica, sombrío, asqueroso y huraño, y que por su cerebro incásico es incapaz de asimilar el cristianismo". El ex presidente Mariano Bautista afirmaba que "la clase letrada y la cristiana siente por los aymaras un grande horror, los he contemplado desde mi niñez con espanto por la humanidad". La misma visión racista tenía el ex presidente José Manuel Pando, quien sostenía "que los indios son seres inferiores y su eliminación no es un delito sino una selección natural". Pando actuó en consecuencia, porque luego de aliarse con Zárate Willka, un líder aymara que luchó a su lado en la guerra federal de 1898, fue traicionado y eliminado por el propio ex Jefe de Estado. "Bautista Saavedra decía que el indio es apenas una bestia de carga, miserable a la que no hay que tener compasión y al que hay explotar hasta los inhumano y lo vergonzoso", rememoró Morales.
Recopilando ese pasado de odio y discriminación hacia los indígenas, el Mandatario aseguró que "siento que el racismo sigue vigente". Los asambleístas tuvieron que soportar agresiones, insultos, expulsiones y escupitajos. "Todavía sigo pensando que lo hacen a conciencia o por humillar, porque se piensa que debe haber en Bolivia personas superiores o inferiores, pero es nuestra obligación de cuestionar fuerte y duramente el racismo", indicó Morales.
"No puede continuar el racismo en nuestro país, que es una debilidad que algunos grupos ante la comunidad internacional, no aceptan que los campesinos, los pobres, los indígenas o los trabajadores puedan gobernar, no aceptan". El Presidente demandó a la sociedad boliviana a erradicar esa discriminación por el color de la piel, origen, clase social o región donde nacen los bolivianos.






