(José Carlos Reyes).- La ola privatizadora de las empresas públicas que vivió Sudamérica en los años noventa no cumplió sus objetivos. Ha quedado demostrado que estas privatizaciones no generaron ni inversión, ni desarrollo y tampoco se extendieron los servicios a los más pobres. Por ello, a partir del 2001 la tendencia en Sudamérica es que estas empresas vuelvan al sector público, pero Perú es un caso sui géneris, pues continua la ola de privatizaciones y esto ya se hizo con el agua en Tumbes, afirma David Hall, director de Investigaciones de Servicios Públicos de
P. ¿Por qué las privatizaciones de diversos sectores no dieron los resultados esperados?
R. Porque no resulta rentable para las empresas privadas extender los servicios a los más pobres. Es por ello que la mayoría de las sociedades en el mundo ahora se oponen la corriente privatizadora. Por ejemplo, se busca que el manejo del agua siempre se mantenga en manos públicas. También se critica los altos niveles de corrupción en cada proceso de privatización.
Y se da no solo en los países en desarrollo, sino también en Europa y Estados Unidos. Esto se genera porque son contratos de
P. Las voces favorables a las privatizaciones señalan que “el capital no tiene patria”. ¿Existen límites para las inversiones?
R. El capitalismo debe tener límites. Los servicios públicos esenciales para la vida –como por ejemplo el agua– deben estar a cargo del Estado, pues no se puede lucrar con las necesidades de la gente.
P. ¿Cuál es su opinión sobre la controversia respecto a cómo distribuir las utilidades de las empresas estatales? Mientras algunos especialistas están a favor de que pasen a un fondo común para ser redistribuidas por el Estado, otros indican que cada empresa debe reinvertir en sí misma sus utilidades.
R. Cualquiera de los dos modelos puede funcionar. En algunos países –como Inglaterra– se va a un fondo común administrado por el gobierno. En otros casos –como el de Francia– son los mismos trabajadores quienes lo administran como fondo privado. ¿Qué sistema utilizar? Solo depende de la política particular de cada Estado, de acuerdo a las condiciones de cada país.
P. ¿Cuáles son los servicios estratégicos que no deberían ser privatizados?
R. Tenemos a la educación, la salud –incluido el agua– y la electricidad. Estos sectores no deben caer a la deriva del libre mercado.
P. ¿Cuáles serían los riesgos de que un servicio público como el agua se privatice?
R. Al no ser rentable para los sectores más pobres, las tarifas subirían. No habría inversión y tampoco existe ninguna prueba de que se mejore la eficiencia en el servicio.
P. ¿Existe un riesgo para el Perú debido al crecimiento de las inversiones chilenas?
R. Sí existen riesgos, sobre todo en sectores estratégicos. Por ejemplo en puertos, a largo plazo el comercio podría ser trasladado a Chile, con lo que Perú sería marginado del desarrollo.






