Comenzó este lunes en La Habana, Cuba, el V Congreso Internacional Cultura y Desarrollo con la participación de más de 500 delegados de una treintena de países, entre ellos Elizabet Peredo, directora de la Fundación Solón de Bolivia. El eje de la reflexión en el evento que se prolonga hasta el 14 de junio es la necesidad de salvaguardar la diversidad cultural frente a la homogeneización de la cultura capitalista como referente único en el mundo.

 

Una muestra de la obra del muralista Walter Solón Romero, reconocido en Bolivia como uno de los principales representantes del arte político con compromiso social, se expone en El Palacio de Convenciones de La Habana en el marco del V Congreso Internacional Cultura y Desarrollo.

 

Se exponen fragmentos del ya célebre mural “El Retrato de un Pueblo” (1985-89) que narra la historia del pueblo boliviano y sus luchas por la liberación nacional. Además, se muestran cortes de los murales “El Cristo en La Higuera” (1995); “Ansiedad de Vivir” (1990); “Historia del Petróleo Boliviano” (1959) e “Historia de la Revolución Nacional” (1964).

 

La Fundación Solón también exhibirá el documental “Mujer y Agua, la conexión de la vida” (2007) y presentará los videos “La Sangre de la Pachamama” y el “El Valle de las Piedras”

 

Cultura de resistencia

 

En varios países de Latinoamérica se vive un proceso de efervescencia social y de consolidación de nuevos paradigmas y modos de vida que cuestionan abiertamente al capitalismo y a su cultura única irradiada principalmente a través de la televisión y el cine. Como una nueva expresión de la violencia, esta corriente homogeneizante amenaza con ahogar la diversidad y con borrar el rostro de las naciones y de los múltiples sectores sociales que conviven en ellas.

 

En esa realidad emergente, la cultura se convierte en razón de resistencia y de voluntad participativa de especialistas, académicos, artistas y promotores de Europa, América Latina, el Caribe, Asia y África, quienes estudian, debaten y reflexionan estrategias para salvaguardar la diversidad cultural en el mundo.

 

Los organizadores del V Congreso Internacional de Cultura reconocen la relación estrecha entre Cultura y desarrollo, y están convencidos de que la defensa de la diversidad cultural en la actualidad equivale a contribuir a preservar el futuro de la humanidad.

 

Los objetivos del encuentro son propiciar el debate en torno a la relación de las artes, los procesos culturales y el desarrollo en un mundo globalizado y urgido de la preservación de sus culturas; analizar el papel de las industrias culturales, los cambios tecnológicos y la comercialización de los productos y servicios culturales; estimular el intercambio de ideas y proyectos que potencien la creatividad humana y concertar estrategias y proyectos comunes que fomenten el desarrollo cultural.

 

Hay que globalizar la diversidad: la diversidad tiene que estar presente en todos los medios y lugares, reconocida, admirada, estimulada y protegida, opina el viceministro primero de Cultura de Cuba Rafael Bernal, presidente del comité organizador del Congreso.

Los organizadores del Congreso no buscan diseñar otro “discurso único”, sino descubrir la dinámica real en la multiplicidad de las voces nacidas en ámbitos diferentes; el ejercicio académico y la experiencia de las precarias industrias culturales latinoamericanas, la palabra de los excluidos y de los portadores de las culturas autóctonas.

 

En el V Congreso se discute cómo contraponer la cultura de los pueblos, la cultura para el cambio y la cultura de la diversidad a la cultura hegemónica dominante, la cual fortalece el pensamiento único en función de asegurar ganancias para beneficio de elites reducidas, asegura Peredo. Según la directora de la Fundación Solón, la hegemonía cultural impone modelos que niegan la diversidad cultural como una fuente de renovación y sobrevivencia de la propia humanidad. 

 

La principal tarea del V Congreso es abordar el pluralismo cultural expresado en situaciones cotidianas. Son objetos de estudio las disímiles manifestaciones en torno al lenguaje, las creencias, el arte y los modos de vida.

 

En el Congreso se afirma que la diversidad cultural garantizará la plena aplicación de los derechos humanos. Los derechos culturales, como parte integrante de los derechos humanos, son vitales en la protección y promoción de las identidades y en el enriquecimiento de la cultura mundial.