Han pasado 35 años desde que José Carlos Trujillo Oroza desapareció de la prisión El Pari de Santa Cruz en la dictadura de Hugo Banzer. La penosa búsqueda de sus restos todavía no ha terminado y los culpables no han sido sancionados.
Más de medio millar de personas desaparecieron o fueron asesinadas, cerca a cuatro mil fueron detenidas y millares de exiliadas en las dictaduras de Hugo Banzer Suárez, Alberto Natuch Busch y Luis García Meza. Cuando estos regímenes fueron derrotados el pueblo confió en que las nuevas dirigencias políticas harían justicia. Pero la joven democracia recicló a no pocos dictadores para que vuelvan al gobierno, los cuales fueron incapaces de asumir su obligación moral de garantizar castigo para los autores materiales e intelectuales de innumerables atrocidades.
La familia y
A los familiares de las víctimas solo les queda combatir la impunidad en sus luchas permanentes por conservar la memoria del pueblo. No se trata de vengar a Marcelo Quiroga, Luis Espinal, José Carlos Trujillo y a tantos otros mártires de la democracia, sino de expiar los fantasmas de miles de hogares quebrantados por la persecución política y la tortura física.
En esta coyuntura caracterizada por la casi nula tolerancia al cambio en algunos sectores privilegiados,
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