Costa Rica polarizada: la mitad de la población rechaza el TLC con Estados Unidos
(Fundación Solón).- El referéndum celebrado el fin de semana en esta nación centroamericana confirma que gran parte de la población rechaza la liberalización del comercio con la potencia del norte. El Presidente Oscar Arias, que hizo campaña abierta por el sí, pidió a los costarricenses “aceptar todos pacíficamente la voluntad sagrada de la mayoría”, en este caso una mayoría relativa, a tiempo de que muchos otros denunciaran el fraude.
Costa Rica es el único país de Centroamérica que no ha ratificado el acuerdo comercial de la región con Estados Unidos, denominado CAFTA por sus siglas en inglés. El movimiento popular nacional, sectores académicos, intelectuales, grupos sindicales, religiosos y cívicos impidieron que el gobierno de Arias rubrique el acuerdo y lo obligaron a convocar a un referéndum.
Este fin de semana, el 60 por ciento de los ciudadanos en edad de votar asistieron a los centros de sufragio y, según resultados preliminares divulgados por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), una mayoría relativa aprobó el TLC en el primer referéndum de la historia tica. El mínimo exigido era 40% del padrón para que el resultado sea de cumplimiento obligatorio. Costa Rica tiene 4,3 millones de habitantes y cerca de 2,6 millones participaron en la consulta popular.
La coordinadora de lucha contra el TLC denunció indicios de fraude, con la complicidad de los medios y de
Los opositores al TLC anunciaron que fiscalizarán el escrutinio manual de votos que comienza el martes y que podría extenderse por 15 días. El coordinador de la campaña por “No” Eugenio Trejos adelantó que el gran movimiento ciudadano contrario al TLC con Estados Unidos no perderá lo que ha ganado hasta ahora y por ello procederá al recuento de votos “uno por uno”. El ex candidato presidencial Ottón Solís comentó que “la institucionalidad se ha violado”, en referencia a varias irregularidades que se habrían suscitado en el proceso.
La victoria del Sí supone la ratificación automática del CAFTA firmado en 2004, aunque el Congreso aún debe aprobar un paquete de 13 leyes complementarias al TLC, entre ellas la apertura de los monopolios de las telecomunicaciones y de los seguros. El representante de los empresarios privados Rafael Carrillo pidió al Parlamento que vote sin dilación el paquete antes del 28 de febrero, ya que en marzo vence el plazo para su puesta en marcha. Mientras tanto los activistas del NO anticipan que una ratificación basada en el fraude y la manipulación no es legítima y no representa a
Ultimas encuestas en Costa Rica le daban una ventaja al “NO”. Luego se filtró a la prensa un memorando de altos niveles del gobierno que “delineaba una campaña de trucos sucios con la intención de influenciar a los votantes”, anunció el diario estadounidense Los Angeles Times. Esta campaña advertía a los alcaldes que sus ciudades “no recibirían un sólo centavo del gobierno durante los próximos tres años” si no lograban una mayoría de votos a favor del CAFTA. El memorando también convocaba a “estimular miedo” entre los votantes, incluyendo el “miedo de perder empleos”.
El gobierno de Bush se unió a la campaña del miedo cuando su embajador declaró al país la posibilidad de perder acceso al mercado estadounidense si los votantes rechazaban el CAFTA. Pero, a pesar de la intimidación, los costarricenses lograron concentrar una cantidad récord de 100 mil personas en las calles del país a favor del “No al TLC”.
Los resultados del referéndum han polarizado al país. Ahora Costa Rica está dividida claramente en dos bloques. Al menos una mitad de la población está consciente de que el CAFTA encarecerá el precio de los farmacéuticos, que eliminará al campesinado con la entrada de granos y otros productos agrícolas subsidiados desde Estados Unidos y que pondrá en peligro la soberanía nacional con la ampliación de los privilegios para las transnacionales.






