Mientras se celebraba el IV Foro Mundial de Agua en México, Bolivia inició el proceso para retirar sus compromisos de servicios en el marco de los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y exigió el retiro de todos los servicios de agua de los acuerdos de la OMC.

En una carta enviada al director de la OMC Pascal Lamy el 17 de marzo de 2006, la Misión de Bolivia en Ginebra dijo que estaba formalmente retirando sus compromisos hechos bajo del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) y llamó a la OMC a suspender cualquier negociación que involucre el agua potable en el GATS y retirar el sector de agua potable en los 155 servicios que han sido catalogados en el marco de la OMC.

La carta dice que las demandas son vinculadas a uno de los “temas centrales de las gestión del gobierno”, que es “reafirmar el derecho soberano de cada país a regular sus recursos hidrológicos en todo sus usos y servicios, como parte de una política integral y sostenible para garantizar el derecho humano al acceso al agua de toda la población.”

La exigencia de que el agua sea excluida de los acuerdos de libre comercio y la demanda que el derecho al agua sea inscrita en la declaración oficial del IV Foro Mundial de Agua es central en la decisión del gobierno boliviano de proponer una visión alternativa de gestión de agua en México.

Una vez que se incluya el agua dentro de los acuerdos de libre comercio, es cada vez más difícil garantizar que el agua sea gestionada públicamente porque los acuerdos sobre servicios e inversiones conceden a las multinacionales derechos de hacer ofertas, competir y también proteger cualquier inversión en el sector del agua.

El ministro del Agua Abel Mamani consideró que “muchos expositores y organizadores en el Foro Mundial del Agua han dicho que este foro no trata de promover privatización, sin embargo incluyendo el agua en los acuerdos de libre comercio nos mueven más cerca de un modelo de privatización y el tratamiento del agua como una mercancía. Es por eso que hemos tomado el paso a pedir a la OMC que retire el agua de los acuerdos de libre comercio. Hay que tratar el agua como un derecho humano, no como cualquier mercancía”.

Al principio del Foro en México, Bolivia presentó una visión alternativa de agua que destacó, entre otros puntos, que el agua es un derecho humano; pertenece a la tierra y a todos seres vivos; es un bien común y por tanto su gestión debe permanecer en el ámbito público, social, comunitario, participativo, equitativo y sin fines de lucro; y que no debería ser privatizada y tendría que ser retirada de todos los acuerdos de inversiones y libre comercio.