Activistas de todo el mundo reunidos en aulas y teatros llenos durante una semana en Caracas apoyaron con convicción la salida del agua de los acuerdos de libre comercio y propusieron fortalecer la campaña contra la privatización hasta llegar al Foro Mundial del Agua que se realiza en México en marzo de este año.
Luchadores por la preservación del agua como bien público de Uruguay, Brasil, Argentina, Bolivia, Italia y Francia aprovecharon el Foro Social Mundial en Venezuela para redactar una declaración clara, destacando las demandas de los movimientos sociales, que formará parte de campañas y actividades que se realizarán antes y durante el Foro Mundial de Agua.
La conclusión fue general: “El agua no es una mercancía.” Por lo tanto, es necesario frenar la privatización y promover la gestión pública y participativa del agua.
Luis Fernando Novoa de Reprib, Brasil, declaró: “La privatización del agua se ha convertido en la prueba de amor de los gobiernos por los mercados libres. Si ellos están listos para vender agua, que es esencial para la vida, eso demuestra que están muy comprometidos con el mercado. Se trata de una ideología que hay que parar”.
Porque los acuerdos de libre comercio en todas sus formas conspiran contra el control público del agua, los defensores del agua exigieron “la exclusión del agua de las leyes del mercado impuestas por la OMC, TLC y demás acuerdos internacionales de comercio e inversión”. Activistas de Uruguay, en particular, expresaron su inquietud porque la victoria de su referéndum, donde la población votó por preservar el agua como bien público, podría verse amenazada ahora por una propuesta del gobierno de firmar un tratado de libre comercio con Estados Unidos.
Los militantes también demandaron la abolición del Centro Internacional para el Arreglo de Disputas de Inversiones (CIADI), que permitió que la transnacional norteamericana Bechtel enjuicie Bolivia después de ser expulsada por una rebelión popular en Cochabamba.
Oscar Olivera, líder de la Coordinadora de Defensa del Agua y la Vida, la organización que dirigió la rebelión contra Bechtel, dijo: “Hemos forzado a Bechtel, con una presión internacional muy fuerte, a dar la vuelta, pero estas transnacionales no deben tener el derecho a enjuiciar a la gente que quiere tomar sus propias decisiones sobre el agua”. Olivera explicó que los bolivianos están en proceso de recuperar el control sobre sus comunidades, sus territorios y ahora su Estado.
Las demandas populares por el agua pública durante la semana fueron expresadas claramente en una declaración de los movimientos sobre el agua, y también en la declaración general de los movimientos sociales a la conclusión del Foro Social Mundial.
Santiago Arconada, que trabaja con las mesas técnicas de agua en Venezuela, observó la oportunidad de consolidar un nuevo escenario político en América Latina con el crecimiento de los gobiernos de centro-izquierda: “Esta es una gran oportunidad de avanzar y presionar a los gobiernos que tienen la tendencia de apoyar el agua pública, y contener la privatización”.
André Abreu, de la organización France Liberté, añadió que la experiencia de Francia muestra que hay un reflujo de la privatización: “Hace cinco años no podíamos ni hablar de la gestión publica del agua, pero en Grenoble recuperamos el control público del agua. Y ahora Grenoble es conocido como el mejor servicio de agua en Francia, que ha dado motivo a más de 50 alcaldes a firmar una declaración a favor de agua publica”.
Al finalizar el Foro Social Mundial, las mesas técnicas del agua de Venezuela invitaron a los activistas del mundo a los barrios más humildes que llenan las colinas en las afueras de Caracas para demostrar el trabajo que hace en el país bolivariano.
En la comunidad de Pedrera Antimáno, donde casas sencillas se mezclan con acequias llenas de agua negra, varias personas cavaban zanjas y tendían tubos que les permitirán por primera vez acceder al agua potable y al sistema de alcantarillado.
Los planos técnicos del trabajo fueron mostrados con orgullo por Yunelly Ortega, un miembro local de las mesas técnicas del agua que ha desarrollado los planes con la ayuda de otros voluntarios de la comunidad. “No podríamos imaginar esto hace pocos años. Teníamos que pelear fuertemente por agua sin éxito, y en los casos que lo instalaban el trabajo era de mala calidad y frecuentemente rompía. Pero ahora dirigimos el proceso, y PDVSA (la empresa estatal de hidrocarburos) y el Gobierno están ayudándonos”.
La visita a la comunidad Pedrera Antimáno demostró el poder del control comunitario del agua y fue una inspiración en la lucha para frenar el control privado del agua que se desarrollarán en el camino al Foro Mundial de Agua de México.






