Abel Mamani (38) tuvo un pequeño negocio de carpintería, no pudo terminar la carrera de odontología, lideró un movimiento vecinal en El Alto contra la transnacional francesa del agua Suez y ahora es el primer ministro del Agua de Bolivia, pese a no contar con trayectoria en la función pública. En una charla con el diario argentino Clarín, Mamani asegura no sentir miedo por semejante reto, pues “sería una total irresponsabilidad decir que sólo somos capaces de demandar y no de proponer y viabilizar soluciones”.   more »