El eventual fin del proceso de negociación del TLC en octubre próximo sin la  participación de Ecuador comenzó a manejarse desde el martes como una tesis viable, luego de que los negociadores ecuatorianos plantearan su “propio ritmo” y que Manuel Chiriboga, jefe del equipo, anunciara que Ecuador no adoptará todavía ninguna decisión en temas clave de propiedad intelectual. “Respetamos la decisión de Ecuador, pero no la compartimos. Nosotros vamos a tratar de plantear, si Ecuador se margina, una estrategia para pensar un esquema de cierre con Colombia, que no necesariamente incorpore a Ecuador”, declaró Pablo de la Flor, jefe del equipo peruano.

El ministro de Comercio de Colombia, Jorge Humberto Botero, sugirió firmar el TLC con celeridad, tomando en cuenta el fin de las preferencias arancelarias (mecanismo del que se benefician los andinos en el mercado estadounidense y que será reemplazado por el TLC) a fines del 2006. Hay dificultades que Ecuador mantiene no solo en el tema de propiedad intelectual sino en otros. Pero nosotros continuamos con el compromiso de negociar el acuerdo hasta octubre independientemente si Ecuador opte por acompañarnos, comentó de la Flor. En cuanto al impacto en la fortaleza andina para defender posiciones, De la Flor reconoció que la salida de Ecuador será “adversa” pero “administrable”.

Colombia y Perú quieren cerrar trato con Estados Unidos en octubre ante la  cercanía de sus procesos electorales presidenciales, que comenzarán en el primer trimestre de 2006. Además, ambos andinos temen un cambio en el enfoque de prioridades internas en EEUU tras el desastre ocasionado por el huracán Katrina. Ecuador no tiene urgencias políticas que apresuren a la firma del TLC, como sucede con sus colegas, y necesita entre 30 y 60 días más que sus socios para cerrar la negociación.

Perú y Colombia mantienen coincidencias sustantivas en los temas medulares como la propiedad intelectual, pero Ecuador discrepa. El ministro de Comercio Exterior de Ecuador, Jorge Illingworth, dijo que su país negociará las condiciones del TLC sin presiones y sin dejarse amilanar por el ritmo que asuman las conversaciones de sus pares andinos. Se trabajará para que los impactos sean los menores posibles y por alcanzar las mejores condiciones. Hay temas que un país resuelve aceptar con las condiciones iniciales que se exponen, mientras que los que no estén de acuerdo pueden tomar más tiempo para analizar lo que creen que les es conveniente, explicó el funcionario.

 

La negociación de patentes

El miércoles, ante estrategias dilatorias del equipo norteamericano, los negociadores del tema salud dejaron en claro que las conversaciones no debían “empezar de cero” y que existe una “línea roja” en temas directamente relacionados con la salud que no se cruzaría. El cambio de coordinador en la mesa de propiedad intelectual por parte de EEUU es visto por los voceros privados de Colombia, Ecuador y Perú como una estrategia más del equipo orientado por Regina Vargo para no avanzar en el proceso.

El nuevo jefe negociador de EEUU, Daniel Mullister, volvió a poner sobre la mesa el tema de las patentes de segundos usos y su importancia para el gobierno de su país. Igualmente, planteó la necesidad de que en el TLC quede consignada la ampliación de los criterios de patentamiento y, por lo tanto, del espectro de lo patentable. Inclusive, Mullister dio a entender que está en plan de “desandar” parte del tortuoso camino recorrido por los andinos que les ha implicado ceder en algunas posiciones consideradas infranqueables, como el alargamiento de las patentes para compensar demoras en su otorgamiento y, como en el caso de Ecuador y Perú, proteger los datos de prueba de medicamentos.

Los tres países defienden la propuesta que permite a los productores de medicamentos genéricos solicitar el registro sanitario antes del vencimiento de una patente. La aspiración es que se mantenga la Excepción Bolar, cláusula con la que se busca que al día siguiente del vencimiento de la patente se permita la entrada de un medicamento genérico al mercado. Estados Unidos quisiera que el productor del genérico se demore varios meses en ingresar su medicamento, dando paso a que ese tiempo se lo gane el monopolio del innovador. La potencia propone que la solicitud no se base en materias primas o principios activos importados.

Representantes de los laboratorios colombianos opinan que eliminar a los competidores colombianos y dejar solamente en situación de monopolio al dueño de una marca innovadora, así haya expirado ya la patente, aumentará el precio promedio de las medicinas en cuatro veces.

Está perfectamente claro que subir los estándares de protección, que es lo que pretenden los estadounidenses en la negociación, por encima de lo que hay en la OMC implicará costos en vidas y en el sistema de salud desde el punto de vista de la atención básica. Para el presidente de la Asociación Industrial Farmacéutica de Perú (Adifan), Luis Caballero, habrá demoras en el ingreso de medicinas competidoras y en consecuencia los monopolios de las empresas transnacionales seguirán manteniendo precios inalcanzables para la mayor parte de la población.

 

Remanufacturados

Por otro lado, Estados Unidos mantiene su aspiración de vender a los colombianos y a los demás andinos productos usados como maquinaria, equipos, lavadoras, neveras, congeladores y otros electrodomésticos y hasta partes para vehículos. Los “remanufacturados”' son productos usados a los que se les cambian partes y piezas viejas por nuevas. Colombia, Ecuador y Perú se resistían a recibir estos productos, pero poco a poco han ido cediendo.

Colombia todavía se opone a la posibilidad de importar neveras, lavadoras y demás remanufacturados de las llamadas línea blanca y línea marrón (televisores y equipos de sonidos, entre otros). Los tres países presentaron hace varios meses una lista común de 292 bienes remanufacturados, una lista que estaba lejos de responder a las aspiraciones de Estados Unidos. Los empresarios temen que al abrir la puerta a los remanufacturados se cuelen bienes usados como autopartes y repuestos, que pondrían en peligro la industria local y el medioambiente.

 

Normas de origen

Estados Unidos planteó normas más estrictas para productos agroquímicos, pinturas y tinturas que las contempladas en la ley de preferencias arancelarias Atpdea. Estas exigencias adicionales, según los empresarios de estos sectores, dificultarían el ingreso de productos colombianos al mercado estadounidense y se convertirían en una traba al libre comercio. La potencia exige que la mitad de las materias primas utilizadas en la fabricación de tinturas y pinturas sean de fabricación colombiana o norteamericana. Los empresarios del sector aseguran que este nivel es sumamente alto y contraría la mayoría de acuerdos que ya ha firmado EEUU con otros países, particularmente los de Cafta y Chile, en donde la norma de origen es menos exigente.

Colombia importa mucha de esta materia prima de países europeos, China, India y de otras naciones. Sólo algunas se compran en EEUU, donde los precios son menos competitivos. En agroquímicos se planteó una propuesta similar, que para algunos empresarios andinos es “descabellada”.

 

El pueblo se moviliza

Mientras los políticos negocian, el movimiento social andino contra el tratado de libre comercio con Estados Unidos realiza una serie de actividades en las cuatro capitales de la región involucradas. En Bolivia, que participa solo como observadora, el Movimiento Boliviano de lucha contra el TLC y el ALCA se volcó a las calles el martes para denunciar en las puertas del Ministerio de Salud el régimen privatista de las transnacionales farmacéuticas. En Cochabamba, varias organizaciones de base cumplieron una jornada informativa este jueves en la plaza principal de la ciudad para alertar a la gente de los peligros del modelo de libre comercio impuesto por Estados Unidos. Los manifestantes cuestionaron al gobierno por enviar una frondosa delegación para pedir el ingreso de Bolivia como negociador pleno en el TLC Andino. Señalaron que este es un gobierno de transición que no puede comprometer al país con una negociación que aprisionará al futuro gobierno y será un chaleco de fuerza para la futura Asamblea Constituyente.

El miércoles, 120 campesinos ocuparon la sede del Ministerio de Energía en Quito pidiendo la suspensión de las negociaciones del TLC y para demandar la salida de la petrolera Oxy. Integrantes de la Federación Nacional de Organizaciones Campesinas Indígenas y Negras, del Foro Urbano, del Seguro Social Campesino y organizaciones de mujeres se instalaron en el Ministerio y advirtieron que no dejarían el edificio hasta no conseguir una respuesta. Las organizaciones tomaron el edificio luego de protestar durante días frente a las puertas del Ministerio.

Este mes decenas de organizaciones sociales, por iniciativa de la Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el ALCA, RECALCA, han organizado decenas de acciones populares que tienen el objetivo de prevenir a la población de los inmensos daños que ocasionarán el TLC. Organizaciones de usuarios de servicios públicos, asociaciones campesinas, gremios de educadores, fundaciones, organizaciones de profesionales de todo el país impugnan el TLC llevándolo a los tribunales. 53 parlamentarios de la región andina han expedido un duro comunicado en el cual alertan sobre el golpe que el TLC dará a la soberanía y el desarrollo económico.
En Cartagena, sede de la XII Ronda, se han organizado debates y conferencias paralelas que buscan informar objetivamente a la población. Los habitantes de la zona realizaron una manifestación el 22 de septiembre en las horas de la mañana, la cual fue obstaculizada por el gobierno.

 

Con datos de El Tiempo, La República y Portafolio (Colombia), La República (Perú) y El Universo (Ecuador)