(El Diario) Las universidades de América Latina y el Caribe, además de Iberoamérica, rechazan la regulación de la educación superior por los tratados de libre comercio y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

La anterior es una de las resoluciones de varios encuentros de los rectores de las universidades de América Latina y el Caribe, además de España y Portugal, realizados recientemente en México.

El rector de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Roberto Aguilar, informó que en los cuatro encuentros de rectores en la Universidad Nacional y Autónoma de México (UNAM), se acordó no someter la educación superior a los acuerdos comerciales.

Por el contrario, las universidades de esta parte del hemisferio, que incluyen a España y Portugal, acordaron someterse a regulaciones internacionales de entidades involucradas afines a la educación superior, como la Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco).

Este acuerdo es uno de los avances más significativos, porque se acordó que las universidades deben estar al margen de los tratados económicos, como el Tratado de Libre Comercio (ATL), y otros, precisó Aguilar.

La segunda reunión de la red de 25 rectores de las macrouniversidades (universidades más grandes) de América Latina, la Asamblea de Rectores de la Unión de Universidades de América Latina (Undual), la Asamblea de la Red Iberoamericana de Rectores, y el Encuentro Internacional de Educación Superior y Educación Virtual, fueron escenarios de la anterior determinación.

En los citados encuentros, realizados entre el 20 y 27 de junio en la capital mexicana, también se acordó la urgente necesidad de usar las nuevas tecnologías, como la enseñanza a distancia, para democratizar la educación superior en las universidades de América Latina, el Caribe, España y Portugal.

Aguilar explicó que esta segunda resolución fue consecuencia de las restricciones de acceso a las universidades, por factores como las acreditaciones académicas de éstas.

La autoridad universitaria dijo que el objetivo central de esta decisión es evitar que la Organización Mundial del Comercio, a través de acuerdos como el TLC, mercantilice la educación superior, como cualquier otra mercancía.

"Actualmente, los conflictos entre universidades, por incumplimiento de acuerdos como la transferencia o intercambio de conocimientos, son dirimidos por la OMC, siendo que no es de su competencia y pese a que el problema no es por una mercancía, sino eminentemente educativa", explicó.

El sentido del acuerdo de las universidades de la región es que la educación superior cumpla la función de bien público, integración y solidaridad de las naciones, y no mercantilista; como se pretende con los acuerdos comerciales.

En concreto, lo que se está pidiendo es que las universidades públicas y la educación superior, en general, sean excluidas de todos los tratados comerciales en curso.

La exigencia de las universidades no se restringe en la formación o profesionalización de los recursos humanos, sino debe abarcar los ámbitos de intercambio científico y tecnológico.

Lo que sucede es que, por ejemplo, un conocimiento científico de un instituto de investigaciones, sobre las cualidades de una planta medicinal y su aplicación, hace que esta medicina sea difundida por sus cualidades curativas; en cambio, la OMC y los tratados comerciales sólo buscan los privilegios comerciales, a través de la patentización, y no les importa el desarrollo científico y las cualidades de la planta en cuestión, afirmó Aguilar.