Por Elizabeth Peredo,  Fundaciòn Solòn

En el año de la recordación de los 500 años del inicio de la colonización en nuestro continente (1992) Walter Solòn nos sorprendiò con su hermosa exposición, Los Amates, con extraordinarios dibujos sobre la resistencia y sufrimiento de los indígenas, realizados en papel amate, extraìdo de la corteza de árbol y usado por los mayas.

Sus dibujos formaron parte del primer video de la Fundaciòn Solòn: La conquista Interminable (1992), transmitiendo una visiòn crìtica de la identidad de los pueblos latinoamericanos y recordàndonos una vez màs que la conquista aùn no habìa concluido pues nuestros pueblos aùn se debaten entre la tensiòn del dominio y la libertad, el autoritarismo y la autodeterminación. 

De esta manera, Solon inicia la aventura de construir la Fundaciòn para transmitirnos su visiòn, sus sueños y posibilitar un espacio de creatividad y de miradas crìticas que contribuyan a la utopía de un mundo diferente, justo y solidario.

El Taki Onqoy es una de las obras en papel amate que forma parte de la exposición Los derechos humanos en la Obra de Walter Solòn Romero a inaugurarse el proximo jueves 4 de Agosto.

Esta obra  trabajada en el papel màgico, nos remite a los taki onqos  - indígenas poseìdos por la enfermedad del baile- que hacia 1560 en las regiones andinas de Huamanga, Cuzco, Ayacucho, Arequipa, La Paz y Chuquisaca empezaron a bailar, sin razòn aparente, poseìdos por una aparente enfermedad que convocaba a los indìgenas a recuperar sus raìces y a bailar sus ritmos y su mùsica expresando asì su resistencia a la forma de vida impuesta por los conquistadores a punta de sable, muerte y dominaciòn cultural. 

Segùn Fernando Montes, (1986), y otros investigadores, el movimiento fue una respuesta indígena frente a los excesivos tributos y abusos de la encomienda impuesta por los españoles.  El baile y el ensueño en el que caìan sumidos era una forma de transmitir la fuerza de sus recuerdos, sus lealtades, la cultura indìgena que corrìa por sus venas.

Esta rebelión, mostrò hasta què punto la fuerza de la propia cultura y de los valores sociales por la vida y el amor a la tierra son capaces de ser contestatarios y ejercer una influencia en la sociedad. Solòn retrata esta profunda emoción reivindicando ante todo el derecho a la rebeldìa frente la opresión y el derecho a imaginar un mundo diferente.

Esa es la intenciòn que acompaña la reapertura de la Fundaciòn Solòn, donde esperamos que  el arte, el video, la investigación, la promoción de los derechos humanos, la lucha por los derechos de las mujeres, la lucha contra la injusticia, la lucha por la equidad, la lucha por cambiar un sistema, nos oriente y convoque con la misma la urgencia que nunca abandonó Walter Solón y que està presente en una frase que hasta el dìa de hoy nos acompaña:

“Hay mucho que decir, hay demasiadas injusticias que denunciar, innumerables atropellos que combatir. No podemos callar y desafiar la adversidad con las manos cruzadas frente a un mundo que se devora a sí mismo.  No podemos esperar a que se aclaren nuestros paradigmas mientras miles de hombres y mujeres enfrentan el avance de un modelo que deja la desolación a su paso”.

Walter Solòn nos convoca asì a la rebeldìa y la creatividad como formas de combatir la injusticia y de recrear cotidianamente la utopía de un mundo mejor.