Pedro Rioseco (PL).- La aprobación esta madrugada del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, República Dominicana y Centroamérica (Cafta, por sus siglas en inglés) aumentó las preocupaciones de sectores nacionales que vaticinan graves perjuicios a este país.

El Congreso estadounidense aprobó el acuerdo en las primeras horas de hoy luego de una ajustada votación en la Cámara de Representantes que dio la victoria a la Casa Blanca por apenas dos votos, 217 contra 215. El DR-CAFTA fue aprobado gracias a 15 demócratas que votaron en contra de los lineamientos de su partido. Un total de 27 republicanos se opusieron al acuerdo, así como un independiente.

Representantes de sectores políticos y productivos nacionales expresaron su preocupación de que la aprobación influya en el Congreso para ratificar el TLC al regreso de sus vacaciones de verano. El dirigente de Unidad de Izquierda y del Partido Nueva Alternativa, Ramón Almanzar, dijo a Prensa Latina que este es un día de tristeza para todo el movimiento progresista, los productores nacionales y los ciudadanos de este país.

Los efectos del TLC perjudicarán a la mayoría de los dominicanos, especialmente a los de más bajos ingresos y llevará a la quiebra a un alto por ciento de los productores agrícolas, advirtió el ex candidato presidencial del 2004. "Nuestra economía no está en capacidad de competir con la estadounidense por su alta tecnología. En República Dominicana la tecnología productiva es atrasada y dependiente de los que ahora serán nuestros competidores", puntualizó.

Un segundo factor, precisó Almanzar, tiene que ver con el precio del dinero. En Estados Unidos es muy difícil que la tasa de interés activo para créditos a productores pase del cuatro por ciento y en el sector agropecuario del dos por ciento. En este país, acotó, el dinero es muy caro y el interés en los créditos a veces supera el 40 por ciento, en tanto en el sector agropecuario siempre está por encima del 24 por ciento.

Un tercer factor tiene que ver con el subsidio. En República Dominicana no hay subsidio a los productores, mientras en Estados Unidos reciben amplios financiamientos por parte del Gobierno. "Todo esto hace, concluyó Almanzar, que un tratado de integración comercial con Estados Unidos sea la pelea del huevo contra la piedra, y nosotros somos el huevo".

Por su parte, el embajador de Estados Unidos en este país, Hans Hertell, sugirió al Congreso dominicano ratificarlo "ahora"  y amenazó que una demora arriesgaría las inversiones extranjeras.

La legislatura ordinaria del Parlamento terminó este martes y la próxima se abre el 16 de agosto, fecha en que el presidente Leonel Fernández anunció presentaría una Reforma Fiscal para compensar los ingresos arancelarios dejados de percibir por el TLC.

La presidenta de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), Yandra Portela, opinó que el acuerdo comercial "no debe entrar en vigencia sin adoptar las medidas que garanticen equidad fiscal".

Portela expresó su preocupación por la diferencia de costos entre Dominicana y Centroamérica y dijo que ello conllevaría graves afectaciones a los productores nacionales y sus exportaciones a Estados Unidos.

El opositor Partido Revolucionario Dominicano (PRD) decidió abstenerse de participar en un pacto político para hacer una reforma fiscal, y dijo al Gobierno que ella tiene que ser concomitante con las compensaciones al empresariado.

Este dilema está planteado incluso en el seno del Gobierno, donde el canciller Carlos Morales Troncoso abogó por proteger la industria y agricultura nacional antes de implementar el acuerdo integracionista.