El Congreso estadounidense ratificó el Acuerdo de Libre Comercio con América Central (CAFTA, por su sigla en inglés) con una ajustada mayoría -217 votos a favor y 215 en contra-. La votación se realizó por la madrugada después de un acalorado debate entre los parlamentarios.

La ratificación del acuerdo, aprobado hace un año por el Senado, representa un triunfo para el presidente George W. Bush, quien, pese al escaso peso del acuerdo en el comercio exterior de Estados Unidos, protagonizó una dura pelea contra los opositores al tratado y ejerció, hasta último momento, una gran presión por su aprobación.

Sin este respaldo, el mandatario habría visto disminuida su capacidad de negociación en otros convenios de mayor envergadura, sobre todo en la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Los votos favorables de 15 demócratas permitieron la aprobación del tratado pese a que 27 republicanos y un independiente se opusieron al acuerdo. Los legisladores críticos del acuerdo, entre ellos muchos que apoyaron la firma de otros tratados, afirman que sus estándares laborales no son lo suficientemente fuertes, lo que representa una competencia desleal para los trabajadores estadounidenses.

Desde el otro lado, Bush aseguró que "el CAFTA ayuda a asegurar que el libre comercio sea un comercio justo (…) llevará paz y prosperidad a través de América Latina" y mejorará la seguridad estadounidense al fortalecer las débiles democracias de la región.

Para entrar en vigencia, el CAFTA aún debe ser aprobado por los Congresos de Nicaragua, Costa Rica y Dominicana. Estados Unidos ya tiene acuerdos de libre comercio con México y Canadá desde 1994 y con Chile desde 2003.