(Bolpress).- Los productores de Latinoamérica prosperarán cuando accedan al mercado más grande y más importante del continente, prometen los gobiernos andinos y centroamericanos. Ese es su principal argumento para convencer a los ciudadanos de la urgencia de firmar tratados de libre comercio con Estados Unidos. Sin embargo, un reciente estudio del Centro de Investigación Económica y Política (CEPR), uno de los tantos “thinktank” norteamericanos con sede en Washington, echa por tierra ese argumento estrella al asegurar que el “ilimitado” mercado del norte tenderá a achicarse en los próximos años.

Como ha advertido el Fondo Monetario Internacional (FMI), Estados Unidos mantiene un déficit de comercio insostenible de 6 por ciento de PIB que no podrá seguir por largo tiempo. Lo previsible es que el dólar baje y también déficit para prevenir un crecimiento explosivo de la deuda. Esto significa que el mercado para las importaciones disminuirá en los próximos años, a la vez que los países que deseen entrar al mercado del norte se verán obligados a competir directamente con México y China.

Los gobiernos de Centroamérica y de la Comunidad Andina están haciendo grandes concesiones en propiedad intelectual o agricultura, poniendo en riesgo la supervivencia de los campesinos, con la promesa de acceder a un mercado ampliado como el de Estados Unidos. Lo cierto es que los productores supuestamente beneficiados, como los textileros, joyeros y madereros en el caso boliviano, tendrán que enfrentar un mercado con tendencia a disminuir sus importaciones e invadido por mercancía mucho más barata de origen chino.

Organizaciones partidistas y populares centroamericanas se oponen a la ratificación del TLC debido a que ese acuerdo significará la ruina para las pequeñas economías de la región cuyos productos no tendrán acceso al mercado del Norte, caracterizado por imponer trabas y cuotas.

Para los productores de arroz, leche, pollo y carne lo mejor sería no firmar el TLC o por lo menos retrasar la firma. En República Dominicana, si bien las exportaciones agrícolas de Estados Unidos aumentarían 1.500 millones de dólares al año, eso sería a costa del arroz, el pollo y la leche que producen los campesinos.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos se pronunciará esta semana sobre el TLC con Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-RD), anunció William Thomas, presidente del Comité de Procedimientos de esa entidad. Según analistas, la Casa Blanca parece haber conseguido los votos que necesitaba en la Cámara para la aprobación del pacto comercial. El Senado aprobó el CAFTA el 30 de junio último por 54 contra 45 votos. El Comité que preside Thomas también votó a favor de recomendar el tratado al pleno de la Cámara baja por 25 contra 16 votos.

Sin embargo, se espera que la votación sea cerrada pues los demócratas al parecer votarán en bloque contra la iniciativa, que incluso era rechazada por varios republicanos. La Casa Blanca quiere que el acuerdo sea aprobado por el legislativo antes del receso que comienza en agosto.

En la Cámara, un número creciente de representantes plantea que los estándares laborales del CAFTA son débiles y constituyen una competencia desleal para los trabajadores estadounidenses. Otros diputados temen que intereses de las industrias textil y azucarera de sus estados se vean afectados por la competencia de productos provenientes de Centroamérica y República Dominicana.