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El jueves 4 de agosto la Fundación Solón reabre sus instalaciones con una muestra retrospectiva de la obra de Walter Solón Romero relacionada con los derechos humanos. De esta forma, esa institución cultural celebra sus 10 años de vida y recuerda los seis años de la muerte del maestro muralista.

En la oportunidad se expondrán alrededor de 60 trabajos –pinturas, dibujos, grabados, tapices y murales– referidos a los postulados de la Declaración Universal de los derechos Humanos de Naciones Unidas. El grueso de la exposición tiene que ver con los derechos civiles y humanos tales como la salud y la educación. Buena parte de los célebres Quijotes a lápiz forman parte de este grupo temático.

La obra de Solón

La obra plástica de Walter Solón Romero (Uyuni,1923) no se reduce al mural sino que también incluye el tallado en maderas, el tejido, los retablos, grabados, tintas, acuarelas, temperas, oleos, dibujos y pinturas. Solón Romero no cesa de perseguir todas las posibilidades de la expresión plástica y lo hace a través de un personaje que parece que le persigue y que siempre anda junto o muy cerca de él: Don Quijote de La Mancha.

Desde ya, no es difícil entender las afinidades entre estos dos sujetos de arte -el uno personaje, el otro autor-, ambos intolerantes con las injusticias y persiguiendo sentidos de vida y esperanza.


Los Quijotes de Solón Romero no son ilustraciones,  son un desplazamiento gráfico de la célebre figura hacia otros contextos que los de su origen, pero en temas y problemas afines a su arquetipo de justicia y paz social. Desde su aparición, el ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha ha sido objeto de permanente atención gráfica porque encierra todos los problemas y posibilidades de representar el mundo, la realidad, incluido el problema del cómo habría que representar y retratar el mundo. "En la figura del Quijote encontraba la palabra que no hallaba en mi garganta", decía Solón Romero.

Para la exposición que comienza el 4 de agosto se seleccionaron piezas que reivindican los derechos fundamentales del hombre, como el derecho a la memoria histórica y a la rebelión. También hay obras referidas al derecho a un pedazo de pan, a la vida, a la familia, al  trabajo, al agua, a la educación, a la salud, a la paz, a la información, a ser niño y a la tierra. También hay curiosidades, como por ejemplo “Sequía”, una de las obras más antiguas de Solón realizada en 1949, y un dibujo que retrata a Don Quijote vencido por “Don Dinero”.

Entrelíneas

Entrelíneas es una colección de 19 dibujos que fueron realizados en 1968, durante la estadía de Walter Solón en Nueva York. Esta técnica es un continum ininterrumpido de líneas; sus imágenes y figuras adquieren su máxima expresión de síntesis de hechos de la realidad humana. Entrelíneas son símbolos y siluetas de una realidad que no permanece muda  a pesar de su alto grado de abstracción. En esta serie, el blanco se acentúa de forma predominante siendo que el color es casi inexistente, reflejando probablemente la soledad del artista frente al frío de la ciudad de concreto.

La piedra

Una de las obras consagradas de Solón Romero y que se convirtió en el símbolo de la Fundación Solón es la imagen de la piedra, hazaña dentro de la cosmovisión de Solón. La piedra es una roca con rostro humano o un hombre con rostro pétreo, que a veces se representa en forma de sol, luna o guerrillero. Este símbolo ha ido acompañando la obra del artista en sus murales, tejidos, grabados y pinturas.


Para Solón, la piedra se ha convertido en el guardián del tiempo y la historia, en una suerte de centinela del cual nadie ni nada escapa. La piedra, al igual que los grandes nevados y montañas, tiene vida y se mueve, siente y llora. Es más, los diferentes formatos en los que se presenta a la piedra tienden a emitir un sentido que trasciende fronteras, constituyendo la abstracción de la memoria de un pueblo.

Un sueño entre tejidos

Walter Solón no solo se expresó valiéndose de un lápiz o un pincel sino que incursionó también en el campo del tejido, empleando la misma técnica de los tejedores prehispánicos. El maestro Solón ha trabajado sobre 15 tapices realizados en Bolivia y Francia durante  la década de los 70. Entre sus tejidos se aprecia obras como "El hombre", "La obligación de vivir", "Figuras de la montaña", "Rumi rumas","Angustias por el hijo ausente","Rejas para el viento","Mujer con flores", Niñas con Espigas", "Mujer en Gris", "Llamas de greda","Caballos de greda", "Figuras en gris" y "Figuras en sepia".


La estructura del tapiz y la trama misma de la lana forma un sorprendente soporte  de gran integración con otros materiales, empleando el teñido en colores fuertes, los mismos que permiten transmitir mensajes sobre los problemas en los Andes bolivianos.
      
Repudio a la tortura      

Walter Solón Romero fue un militante de los Derechos Humanos. Sus dibujos y pinturas ilustran las más crueles agresiones de la dictadura contra la sociedad, las tuvo que vivir en carne  propia. Perdió a su hijo José Carlos, universitario con un futuro prometedor, quien fue torturado y  alejando del seno de su familia. La soberbia y prepotencia de la dictadura llegó ha amenazar a Solón con fragmentar sus manos.
Esta razón impulsó al artista plástico a personificar a sus carceleros y a sus superiores en la serie "Los Quijotes y  los Ángeles" como una forma irónica de representar a los torturadores. La exposición incluye la serie "Flores y Paisajes" de 1979, el Quijote en el exilio, y piezas referidas a los niños, como un dibujo denominado "Que ningún niño se pierda al ser Hombre"