Celebrando sus 10 años de vida y recordando los seis años de la muerte de Walter Sólon, la Fundación Solón reabre sus salones de exposición en agosto con una muestra retrospectiva de la obra del artista relacionada con los derechos humanos.

Desde sus orígenes la obra de Solón no pregonó el arte por el arte, sino la recuperación, recreación y transformación de la realidad. Por eso en la obra del maestro muralista encontramos pocos cuadros simplemente decorativos y una multitud de trabajos que no se cansan de cuestionar la existencia de los seres humanos en este rincón de la tierra.

La obra de Solón no cesa de denunciar el hambre, la tortura, la servidumbre, la injusticia y la impunidad.  Sus trabajos se entrelazan con los postulados de la Declaración Universal de los derechos Humanos (1948)  de la misma forma que el viento acompaña a las montañas. Esta esencia y constante en su mensaje será la temática de esta exposición de 60 trabajos que recorrerán mas de medio siglo de pinturas, dibujos, grabados y murales.

Wálter Solón Romero dejó una basta obra que destaca por su simbología. A los conocidos Quijotes (símbolo de la justicia) y la piedra, (símbolo de la memoria histórica), ahora se suma un pintor con alas que en vez de pies tiene raíces.

Pablo Solón, hijo del artista, explica que este tercer ícono representa la aspiración de volar de todas las mujeres y hombres; aspiración de soñar y volar que sólo se  logra si uno está enraizado en la realidad.

Este hombre cóndor tendrá una dimensión de cuatro metros y será una escultura de metal que colgará del frontis de las renovadas instalaciones de la Fundación Solón, muy pronto convertida en un nuevo museo en la ciudad de La Paz.

Las refacción de la casa donde viviera y trabajará Walter Solón Romero está siendo realizada para transformarse en una  Casa-Museo que narrará la historia de los movimientos sociales bolivianos a través de la obra de Solón.

La reinauguración de las instalaciones de la Fundación Solón es el primer paso hacia la consolidación de un espacio público y en beneficio de la colectividad para rescatar precisamente la memoria colectiva del pueblo plasmada en sus obras.

La Casa-Museo que se inaugurará en su primera fase en Noviembre de este año constará de cuatro plantas en las que estará desplegada, sistematizada y clasificada la obra plástica, gráfica y escrita de Solón que alcanza a unos 2.000 trabajos.

En el primer piso se narrará la historia de los movimientos sociales y en el segundo se pondrá énfasis en los sujetos colectivos troncales de esa historia: los mineros, los indígenas, las mujeres... En la tercera planta se conocerá la vida y obra de Solón (etapas de su vida, viajes, experiencias, anecdotas, artículos de prensa, poemas, fotografías) y en el sótano las técnicas aplicadas por el artista (grabado, tejidos, tallados, tintas, fresco...)

Por eso este 4 de agosto será apenas un pequeño adelanto de lo que muy pronto será la Casa-Museo de Solón y la Memoria Colectiva. De esta manera se quiere contribuir al desarrollo de un arte y una práctica comprometida con nuestra realidad, historia, necesidades y nuestras ansias de soñar y crear un mundo más justo para todos.