(Fundación Solón).- Como todos los años, cientos de organizaciones de todo el mundo nos sumamos a la Campaña mundial “Octubre Azul”, una de las más importantes acciones coordinadas en el mundo en contra del control corporativo del agua. Octubre tiene un significado muy especial para el mundo y para quienes defienden el agua porque un Octubre de  2004 los uruguayos lograron mediante un Referéndum que su Constitución Política reconozca el acceso al agua como un derecho humano fundamental y un bien no mercantilizable. En Bolivia estamos listos ya para participar de esta acción mundial: un mes entero de movilizaciones sociales para defender al agua de la privatización y la sobreexplotación irracional de un sistema basado en el lucro del capital.


El agua está severamente amenazado por el calentamiento global y el afán mercantilista de corporaciones que no pierden oportunidad de utilizarla de manera abusiva para sus fines. De ahí la importancia de este Octubre Azul, más aún en estos tiempos en que el manejo de la naturaleza en función del lucro y la ganancia capitalista nos ha llevado a una profunda y peligrosa crisis que pone en cuestión incluso la sobrevivencia de la vida en el planeta. No otra cosa es el calentamiento global y sus consecuencias para los ecosistemas, o los biocombustibles promovidos como una falsa solución a la crisis energética, cultivos que demandan ingentes cantidades de agua con el solo objetivo de alimentar a las máquinas.


Por ello, ahora más que nunca es necesario generar conciencia sobre un bien común que hay que cuidar para las futuras generaciones y para la Naturaleza. En este Octubre millones de voces nos pronunciaremos para que las Naciones Unidas asuman consecuentemente el agua como un Derecho Humano, para que la OMC deje de negociar capítulos que incluyan la mercantilización del agua, para que los países poderosos dejen de tomar decisiones arbitrarias relacionadas con el agua, para que el Banco Mundial deje de condicionar sus créditos a la privatización de los servicios, para que los gobiernos se retiren del CIADI, un tribunal corporativo del Banco Mundial que castiga a los pueblos en favor de grandes empresas. En fin, para que recuperemos las visiones de un desarrollo equilibrado centrado en el ser humano, en los pueblos y no en el dinero.


En Bolivia este año hemos previsto una serie de actividades de diversa índole con la participación de las organizaciones sociales representativas, instituciones, algunas entidades comprometidas del gobierno y gobierno municipal de La Paz.  Todas estas organizaciones nos hemos trazado como objetivo realizar una crítica al modelo de desarrollo capitalista como origen principal de la crisis medioambiental. Queremos movilizar y concienciar a la población boliviana sobre la importancia del agua para la vida en el planeta; analizar, reflexionar y proponer soluciones a las amenazas actuales más preocupantes a las fuentes de agua en el país: el calentamiento global, los biocombustibles, las “megarepresas” del Río Madera, la contaminación y las amenazas constantes de mercantilización del agua.


Participan del Octubre Azul en Bolivia más de una decena de instituciones y muchísimas activas y representativas agrupaciones culturales, de jóvenes y artistas:


FRUTCAS (Federación Regional Unica de Trabajadores Campesinos del Altiplano Sud) – FSUMCAS (Federación Sindical de Mujeres Campesinas del Altiplano Sud) - CODERIP (Consejo de Defensa del Río Pilcomayo)  ANARESCAPYS (Asociación Nacional de Regantes y Sistemas Comunitarios de Agua Potable y Saneamiento) - CSUTCB Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia– FNMIOC BS (Federación Nacional de Mujeres Indígenas, Originarias y Campesinas Bartolina Sisa)– CONAMAQ Consejo Nacional de Markas y Ayllus del Qullasuyo – CSCB (Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia)– CIDOB (Confederación de Indígenas del Oriente de Bolivia - FENATRAHOB (Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar de Bolivia) -AOPEB (Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia)- Cooperativa Plan 3000 - Movimiento Boliviano por la Soberanía y la Integración Solidaria de los Pueblos - CEADL- Movimiento Grito de los Excluidos –  CIPCA- AGUA SUSTENTABLE- CEPA- RED UMAVIDA-CIOEC- SAVIA- CPM Gregoria Apaza –Radio Pachamama – REMTE - AMUPEI – CECI Uniterra – Café Semilla Juvenil - Radios Comunitarias de Copacabana – Fundación Solón - Oficialía Mayor de Culturas – Dirección de Calidad Ambiental GMLP – Viceministerio de Desarrollo de las Culturas - Ministerio del Agua.

 

A ellos se han sumado varios grupos de teatro, artistas, cantantes, grupos de danza, grupos de Jóvenes: COMPA-TEATRO TRONO- CLUB DE COMIC- DRAGADANZA-ALMATROSTE-NIÑAS DINAMITERAS- UKAMAUYKE - WARMIKHUNAS.  Y los boliches de la noche paceña: ETNO - Bocaisapo - EX SABROCITO - OJO DE AGUA - CAZA DUENDE - APTHAPI.


Principales actividades programadas


Desde el martes 9 hasta el 30 octubre, se realizarán  proyecciones de video paneles de debate, conferencias, exposiciones, se producirán canciones e historietas de cómic y se realizará una gran Feria informativa cultural en coordinación con el Gobierno Municipal de La Paz.
 

El 11 de octubre, Día de la Mujer Boliviana se realiza el Panel Mujeres en Defensa del Agua en el Auditorium (c. Fernando Guachalla Nº 421) desde las 15 horas, con la participación de la Fundación Solón, la Federación Bartolina Sisa, el Foro Permanente Indígena en las NN.UU., AMUPEI, CECI, CPM Gregoria Apaza y Radio Pachamama.

Entre el 10, 11 y 12 de octubre se exhiben Los Videos del Agua producidos al calor de las luchas de las  mujeres y hombres de nuestras tierras en el Cine 6 de Agosto desde las 10 de la mañana.

El 12 de Octubre tendremos la Noche de los Boliches paceños: ETNO-EX SABROCITO-- CAZA DUENDE- APTHAPI- UKAMAUYKE –con fiesta tarkeada en el OJO DE AGUA.

El 25 y 26 de octubre se celebran en el Auditórium 4 Paneles Temáticos para informarnos y debatir sobre Agua y el cambio climático, los biocombustibles, la contaminación, el Río Madera, el agua y libre comercio y el derecho humano al agua. Apoyan la iniciativa las organizaciones del Movimiento Boliviano por la Soberanía y la Integración Solidaria de los Pueblos

El 28 de octubre se realiza la Feria del agua el Paseo de el Prado de la ciudad de La Paz desde las 9:30 de la mañana con la presentación de grupos juveniles de hip hop, el Teatro Trono y Dragadanza, así como la banda de rock Atajo,  Están previstos espacios lúdicos con juegos infantiles diseñados especialmente para el evento y paneles informativos de diferentes instituciones.

Nos sumamos a las voces de millones de personas que en este octubre gritan al unísono: el Agua es Vida, NO mercancía. Les invitamos a sumarse a esta gran campaña, a promover los debates sobre estos temas cruciales y a vigilar desde abajo y desde arriba el cuidado del agua para la vida. Para más información visitar la página www.funsolon.org  y www.blueoctobercampaign.org

 

Saludos solidarios,

Fundación Solón

 

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El derecho humano al agua

 

El agua es un bien de la naturaleza esencial para el mantenimiento de la vida en todos los ecosistemas del planeta, y por tanto el acceso a este recurso es un derecho humano fundamental porque facilita el acceso a otros derechos humanos esenciales. Pero no solamente es un derecho humano sino un bien y un derecho de la naturaleza. El agua es ante todo un bien social y cultural, no un bien económico.

 

La observación general número 15 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de Naciones Unidas (ONU) reconoció el derecho de los seres humanos a disponer de agua de buena calidad, de manera física y económicamente accesible, en cantidad suficiente para su uso personal y doméstico. Según la ONU, el derecho al agua es una garantía indispensable para asegurar un nivel de vida adecuado y una condición fundamental para la supervivencia: producir alimentos, asegurar la higiene ambiental, procurarse medios de subsistencia y disfrutar prácticas culturales. En ese marco, el derecho al agua debe considerarse conjuntamente con el derecho a la vida y a la dignidad humana.

 

“El agua es la sangre de la Pachamama (la Tierra), es un recurso sagrado para sus hijos de ahora y los que vendrán”; “sin agua no podríamos vivir más de dos días”, “80% de nuestro cuerpo es agua”; “si privatizan el agua le ponen precio a nuestra vida”, afirman mujeres y hombres del movimiento popular boliviano, que lideran la lucha continental contra la mercantilización y privatización del agua.

 

Estas convicciones han fortalecido en Bolivia un discurso social cada vez más crítico al modelo de desarrollo vigente, que reivindica en primer lugar el carácter “comunitario” del agua, es decir su carácter social. El agua pertenece a la tierra y a todos seres vivos, es un bien común y por tanto su gestión debe permanecer en el ámbito público, social, comunitario, participativo, equitativo y sin fines de lucro. El agua no puede ser privatizada y tiene que ser retirada de todos los acuerdos de inversiones y de libre comercio.

 

El gobierno de Bolivia, expresando este mandato popular, ha retirado sus compromisos bajo el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) de la Organización Mundial del Comercio y ha solicitado formalmente a la OMC suspender cualquier negociación que involucre el agua. La naturaleza pública y social del agua es un principio de Estado en todos los escenarios de discusión: en las Naciones Unidas, la OMC, los TLCs, los BITs, las reformas Constitucionales, las leyes y los contratos.

 

Desde estas reflexiones, celebramos la conquista de los pueblos indígenas para obtener la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas en las NN.UU. luego de más de 20 años. Y este logro nos inspira para continuar en la lucha porque Naciones Unidas no sólo mencione que el agua es un derecho humano y un servicio público a ser provisto por el Estado sin fines de lucro, sino que también imponga obligatoriedades ejecutorias a las naciones y gobiernos, así como a las multilaterales (BID, BM, FMI) que suelen condicionar sus créditos a la privatización de fuentes de agua.

 

Debemos lograr que Naciones Unidas apruebe una Convención Mundial del Agua que comprometa a los gobiernos y a las instituciones a tratar al agua como un derecho humano. Estamos seguros y seguras de que es posible aprovechar los saberes locales, el conocimiento indígena y comunitario y los principios de la solidaridad para diseñar una gestión sostenible del recurso que respete los derechos humanos y los derechos de la propia naturaleza.

 

Tenemos la certeza de que las conquistas de los pueblos y la afirmación de sus derechos humanos son un paso más para lograr que el sistema avance en el reconocimiento del agua como un derecho humano y de la naturaleza.

 

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Calentamiento global y agua


El efecto invernadero es un fenómeno atmosférico natural que, al retener parte de la energía que llega del Sol, permite mantener la temperatura de la Tierra en una media de 15º C . El problema es que en el último siglo la temperatura global aumentó de manera anómala al punto que la Organización Meteorológica Mundial (WMO) y el Programa de Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP) calculan que para el año 2100 el planeta registrará una variación de temperatura de entre 1 y 3° C, un cambio alarmante si se considera que la diferencia entre la era del hielo y un período de “interglaciación” era de entre 3 y 6 grados centígrados.
 
¿Por qué se calienta el planeta? Existe una relación directa entre el modo de vida en la sociedad capitalista y el calentamiento global, fenómeno que se agravó desde la revolución industrial a fines del siglo XIX. El cambio climático es resultado de dos siglos de industrialismo capitalista, de pensar que el progreso es la acumulación de bienes y capital y de que la calidad de vida depende de la capacidad de consumo de la gente. Este fenómeno se ha agudizado en las tres últimas décadas, coincidiendo con la liberalización de la economía.
 
A comienzos del siglo XX, la concentración de gases con efecto invernadero, como el anhídrido carbónico, subió porque se quemaban grandes masas vegetales para extender las tierras de cultivo. Luego se comenzó a quemar madera para generar calor, lo que generó más dióxido de carbono. La llegada de la era industrial aceleró la producción de CO2 a través del empleo de gas natural, carbón y petróleo, provocando un desajuste y un aumento de la temperatura global.
 
El cambio climático tendrá terribles impactos en las fuentes de agua dulce. Comienzan a derretirse los cascos polares, lo que probablemente hará aumentar los niveles de los océanos y la cantidad de agua que se evaporará. Los vientos trasladarán mayores cantidades de vapor de agua ocasionando precipitaciones más fuertes y frecuentes en unos lugares y sequías más prolongadas y severas en otros.
 
Durante los últimos 30 años han desaparecido cerca de 5.700 kilómetros cuadrados de hielo en la zona Este del Mar de Ross, una plataforma helada que se formó hace más de 12 mil años. En marzo de este año un iceberg de 85 km2 de largo y 60 de ancho se desgajó de la Antártida, lo que confirma que los casquetes polares se están derritiendo.  Hasta hace unos 50 años, el Chacaltaya en La Paz tenía un nevado de una extensión de 159.264 hectáreas, pero a la fecha su tamaño se ha reducido a la mitad y se estima que pierda su condición de nevado hasta el año 2015, según un informe del Instituto de Hidráulica e Hidrología de la Universidad de Mayor de San Andrés de La Paz. Los países andinos son inevitablemente afectados en sus cordilleras, nevados y fuentes de agua dulce por el cambio climático generado en las sociedades industrializadas.
 
Lo paradójico es que estos son los efectos provocados por las actividades industriales, el estilo de vida y el lujo al que están acostumbrados los países desarrollados del norte, que ahora, en una maniobra espectacular, piden que sean precisamente nuestros territorios los que contribuyan a paliar la crisis energética mundial destinando nuestras tierras para el cultivo de materia prima para biodiésel y etanol.
 
Muchas iniciativas empiezan a surgir para cuidar el agua en el marco del cambio climático, algunas útiles. Sin embargo, la única forma de frenar verdaderamente esta carrera hacia el abismo y hacer prevalecer los derechos de la naturaleza es cambiar el modelo civilizatorio de “naturaleza vampírica” que sobrevive succionando la vida. Debemos dotar de fuerza vinculante a iniciativas mundiales como las Cumbres de Kyoto y de Johannesburgo, por ahora frenadas por intereses económicos.

 

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El megaproyecto del Río Madera


Las megarepresas Jirau y San Antonio se construirán en el Río Madera por decisión del gobierno de Brasil. Estas dos obras son parte de la Iniciativa para la Integración Regional Sudamericana (IIRSA). Jirau está a 84 kilómetros de la frontera con Bolivia, tendrá una capacidad de embalse de 258 km2 y una potencia de 3.300 megavatios. La represa de San Antonio se ubicará a 190 kilómetros de la frontera boliviana, prevé  un reservorio de 271 kms2 y una capacidad de 3.150 megavatios.

El trámite para la construcción de estas obras fue demorado por mas de dos años por el Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA), entidad que observó los impactos que las obras provocarán tanto en regiones brasileras como en bolivianas y peruanas. Y observó que no se estaba dimensionando en su magnitud los impactos y las medidas mitigadoras para garantizar el bienestar de poblaciones y uso sostenible de recursos naturales poniendo en duda la viabilidad ambiental del proyecto. Por lo que sugirió inicialmente nuevos estudios. Por su parte,  la administración de Evo Morales expresó su preocupación por las consecuencias ambientales de las dos hidroeléctricas y en febrero de 2007 la Cancillería solicitó a Brasil no iniciar la construcción de centrales hidroeléctricas mientras no se realicen estudios binacionales integrales sobre los impactos ambientales, sociales y económicos.

A pesar de los comunicados del gobierno de Bolivia y las propias críticas internas en Brasil, finalmente el 2007 el Instituto Brasilero de Medio Ambiente y de Recursos Naturales Renovables (IBAMA) aprobó una licencia para la licitación de San Antonio.
 
Técnicos del gobierno boliviano y los propios estudios del IBAMA mencionan que los proyectos brasileros causarán una posible inundación de bosques y áreas agrícolas, especialmente en la provincia Federico Román en Pando, debido a la sedimentación del embalse desde la presa de la planta de Jirau hasta el nivel aguas arriba del Abuná. Se advirtió también de una disminución o inclusive del peligro de extinción de las especies acuáticas, especialmente recursos pesqueros de alta importancia para las comunidades bolivianas puesto que la estructura de las represas impediría el paso de ciertas especies para desovar río arriba.  Los expertos anuncian un aumento de enfermedades tropicales como la malaria, paludismo, dengue, leishmaniasis, fiebre hemorrágica y otras debido a la proliferación de mosquitos como consecuencia de la inundación del área de influencia en territorio brasilero. Y también se ha mecionado la inviabilidad técnica de pequeños proyectos hidroeléctricos en Bolivia; la erosión de suelos; el posible deterioro de la calidad del agua y posibles conflictos sociales.

En agosto del 2007 Brasil reconoció que Bolivia tiene “dudas razonables sobre la viabilidad ambiental del proyecto” las cuales deben ser resueltas a través de un nutrido flujo de información. Las autoridades aceptaron crear grupos de trabajo binacionales en las áreas de ictiofauna, salud y sedimentación.

Las preocupaciones de la población sobre estos mega proyectos son legítimas, cualquier iniciativa de desarrollo debe estar acompañada de un dimensionamiento de sus impactos ambientales y sociales y fundamentalmente debe ser guiado en función del equilibrio y sostenibilidad ambiental, el bienestar de la población y el respeto y solidaridad entre los pueblos.

 

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Biocombustibles y agua

 

El biocombustible es un tipo de combustible generado a partir de estiércol, plantas y otros residuos orgánicos. Los biocombustibles más usados y desarrollados son el bioetanol, que se obtiene a partir de maíz, sorgo, caña de azúcar, remolacha, y el biodiésel, que proviene de aceites vegetales como la soya, jatrofa, tarwi, palta y la linaza.

 

Las potencias del primer mundo, sus translaciones y algunos investigadores creen que los biocombustibles son algo así como la salvación del modelo de desarrollo capitalista, que se encuentra en puertas de una crisis energética debido al agotamiento de las fuentes de petróleo y gas. Las corporaciones y sus gobiernos esperan que los biocombustibles sustituyan paulatinamente a los combustibles de origen fósil y de paso resuelvan

el problema del calentamiento global y el cambio climático, ya que en teoría son “energías limpias” que no emiten gases (CO2).

 

Lo cierto es que los biocombustibles no son tan amigables con la naturaleza como usualmente se piensa, pues devoran inmensas extensiones de tierra y consumen ingentes cantidades de agua, al tiempo que estimulan la plantación de transgénicos y el uso de químicos nocivos para la vida. Se piensa erróneamente que los biocombustibles son energía limpia porque no contaminan, pero su propio cultivo (procesamiento, refinamiento, transporte y distribución) genera otros gases de efecto invernadero. El biodiesel provoca más problemas de salud y ambientales porque crea una contaminación más pulverizada y libera más contaminantes que promueven la destrucción de la capa de ozono, indican varios estudios recientes.

 

Lo más grave de todo es que la Unión Europa, Estados Unidos y otros países industrializados como Japón, todos deficitarios en energía, no pueden producir todo el biocombustible que necesitan. ¿Y cómo cubren ese déficit? Reproduciendo otra vez una política colonialista con los países en desarrollo donde hay abundante tierra, mano de obra barata y normas ambientales laxas, es decir echando mano de sus recursos naturales.

 

¿Cuáles son las consecuencias de producir biocombustibles?

 

Soberanía Alimentaria: Los cultivos para generar bioenergéticos comenzaron a competir con los cultivos para alimentar a la gente. En Argentina, los cultivos bioenergéticos desplazan a los pastizales y el precio en la carne de vaca se ha duplicado. En México, las compras de maíz en Estados Unidos para producir biocombustibles ocasionó que en el primer semestre de 2007 la tortilla de maíz, la comida básica de los mexicanos, duplique y hasta triplique su precio. En Bolivia, la subida del precio de la harina y del pan está directamente relacionada con la producción de etanol. De mantenerse el actual ritmo de crecimiento de la demanda de biocombustibles, para 2020 el precio del trigo aumentará 30%, el del maíz 41%, y el de las semillas oleaginosas 76%. En ese marco, la expansión de biocombustibles pone en peligro la soberanía alimentaria y puede agravar el problema del hambre en el mundo.

 

Impactos en el agua: La agroenergía esta duplicando la demanda de agua para riego. Algunos científicos dicen que para producir 1 litro de etanol se necesitan 12 litros de agua. Los biocombustibles potencian los monocultivos y por lo tanto inducen a un mayor uso de plaguicidas y herbicidas que contaminan las aguas. Está comprobado que los cultivos intensivos de palma aceitera, soya y caña de azúcar secan las fuentes de agua y humedales.

 

Impactos ambientales: Muchos países subdesarrollados del sureste asiático destruyen sus selvas para plantar cultivos bioenergéticos. Entre 1985 y 2000, la el cultivo de palma aceitera en Malasia fue responsable del 87% de la deforestación. El uso de cultivos transgénicos en la industria de biocombustibles es inevitable. Esta manipulación genética comprometerá al maíz y a otros cereales de consumo humano y aumentará los riesgos de contaminación.

 

Impactos laborales: La experiencia en Brasil demuestra que los cultivos agroenergéticos no generan fuentes de trabajo porque son altamente mecanizados. Ribeirao Preto, un municipio de Sao Paulo considerado como el paladín del desarrollo tecnológico en la caña, ahora es un inmenso cañaveral rodeado de favelas en las que viven 100 mil personas. En los monocultivos controlados por latifundistas se super explota a los 2.400 obreros (incluyendo niños), propiciando inclusive la aparición de esclavos con salarios por debajo de los mínimos legales, sin contratos, sin seguro médico, sin pensiones, vacaciones y sin sindicatos que los protejan.

 

¿Conviene al Sur adoptar la “ideología-moda” de los biocombustibles?

 

Se ha demostrado científicamente que el uso de biocombustibles no evita el deterioro ambiental y el cambio climático porque, en esencia, lo único que hace es garantizar los altos índices de consumo energético en el primero mundo y mantener las desigualdades de acceso y consumo de energía, los verdaderos causantes de los problemas ambientales globales.

 

Los recursos de la Tierra son finitos. Por ello, una solución estructural a la crisis ambiental depende de replantear el modelo de desarrollo. Apostar por la producción de biocombustibles para mantener estilos de vida insustentables del primer mundo no hace más que condenar a los países en desarrollo a continuar produciendo materia prima para alimentar a las potencias, ignorando las necesidades básicas de energía y alimentación de sus propios pueblos.

 

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Asamblea Constituyente y agua

 

La Comisión de Recursos Hídricos y Energía es la excepción entre las 21 comisiones que deliberan en la Asamblea Constituyente. Esta instancia aprobó el 95 por ciento de los artículos en consenso, entre los cuales se reconoce que el agua es un recuso público de dominio estatal y que la prestación de servicios de saneamiento no puede tener fines de lucro. La conservación del agua como un derecho humano se ha convertido en un objetivo común de las organizaciones de la sociedad civil y de los partidos políticos.

 

El Artículo 1 de la propuesta de la Comisión de Recursos Hídricos y Energía reconoce que el agua “constituye un derecho humano fundamental de salud para la vida, en el marco de la soberanía del pueblo boliviano”, y que el Estado debe promover el uso y acceso al agua sobre la base de principios de solidaridad, complementariedad, reciprocidad, equidad, diversidad y sustentabilidad.

 

La Comisión delega al Estado la responsabilidad de proteger el uso prioritario del agua para la vida y garantizar el acceso al agua potable y alcantarillado para todos los habitantes. Debe ser el Estado quien preste estos servicios directamente o por medio de personas jurídicas “sin fines de lucro”.

 

En la propuesta constitucional se indica expresamente que “los recursos hídricos son de propiedad y dominio del Estado boliviano. Son inalienables, inembargables e imprescriptibles, no podrán ser sujeto de apropiaciones privadas ni exportadas y tanto ellos como sus servicios no serán concesionados a empresas privadas de lucro…”.

 

Los representantes de diferentes partidos en la Asamblea Constituyente coinciden en que la Constitución Política del Estado debe reconocer, respetar y proteger los usos y costumbres de las comunidades, autoridades locales, organizaciones indígenas campesinas y de todos los bolivianos en general; sobre el derecho, el manejo y la gestión del agua.

 

La comisión redactó un artículo específico que resguarda el agua de la privatización indirecta a través de tratados internacionales. Se previene que “todo acuerdo, tratado, convenio o norma internacional que suscriba el Estado sobre los recursos hídricos deberá garantizar la soberanía boliviana, priorizando el interés nacional y por encima de cualquier interés comercial”.